La Asociación
ENOVI – ESCUELAS DE NOVIOLENCIA
Para trabajar por un mundo sin violencia, empezando por nosotros mismos, necesitamos un centro de referencia que nos ayude a fortalecer nuestro propio centro de gravedad, y ese centro referencial es lo que llamamos escuela de noviolencia
Una escuela de noviolencia no es una academia de enseñanza, no es un programa educativo diseñado para “imponer” determinadas ideas. Es un camino de aprendizaje, intercambio y ayuda mutuo. La escuela la forma aquellas personas deseosas de cambiar sus vidas y contribuir con su granito a cambiar el mundo.
Humanistas con larga trayectoria como activistas y formadores en la noviolencia, hemos puesta en marcha varias escuelas de noviolencia: en Madrid y Canarias (España) y en Manizales y Marquetalia (Colombia).
Nuestra escuela es una escuela humilde, sin techo, pupitres, ni profesor. Una escuela móvil que podemos llevar a todas partes y a todas horas, porque la estamos construyendo en nuestro interior.
METODOLOGÍA
Nuestra metodología de trabajo se asienta en la experiencia: Por comprensión y reconciliación de las experiencias pasadas, aprendemos a observar y a dar dirección al presente para construir el futuro que queremos.
El intercambio, nuestra principal herramienta: La teoría solo ayuda en la medida en que pueda aplicarse en nuestra vida cotidiana. La propia experiencia y la de los otros es, sin duda la mejor fuente de enseñanza.
La atención, la llave que abre todas las puertas. Sin atención no hay libertad. Con atención, nuestro comportamiento mecánico deja paso, poco a poco, a un comportamiento elegido libremente.
La distensión, la piedra angular de nuestro trabajo: Si estamos tensos, no podemos atender ni aprender. Nuestro objetivo: la atención dirigida distensa.
Las emociones, un indicador de nivel de conciencia: Si estamos tensos o tomados por una emoción, baja nuestro nivel atencional y por tanto, nuestro nivel de conciencia. Las emociones las podemos utilizar, pues, como indicadores de la necesidad de ampliación de la conciencia.
La acción, la oportunidad de aplicar lo aprendido. Sin acción de nada sirve la reflexión, así como sin reflexión, de nada sirve la acción. Mejoramos en situación, de ahí extraemos las enseñanzas para superarnos. La acción social es otra forma de ejercer la coherencia, dando al mundo lo que pedimos.
La Regla de Oro, el principio que orienta nuestra acción: La concreción de nuestros ideales se da cuando logramos tratar a los demás como queremos ser tratados. Esta es la regla de oro, el principio ético por excelencia del activista noviolento. Cuando aplicamos este principio nos ubicamos de inmediato en relación de paridad con el otro, ni por arriba, ni por abajo. Tal emplazamiento es lo que permite la verdadera solidaridad e igualdad para coexistir. “Yo” no soy el centro del mundo. “Nosotros” existimos, y la conducta violenta, en todas sus formas, encuentra dificultad para echar raíces en esta atmósfera mental (Karen Rohn)
Hay un lugar para ti
Apuntamos a ampliar nuestras escuelas con personas sensibles, idealistas, empeñadas en cambiar el mundo empezando por ellas mismas.
Nuestra cabeza está en lo alto y nuestros pies en la tierra”
Nuestro planteamiento no es ingenuo, nos hacemos eco de una profunda necesidad. Un mundo noviolento es la aspiración de cualquier persona con sentido común.
Tenemos un plan
Todo cambio necesita de un plan, toda revolución interna de personas que la impulsen, y toda aspiración noviolenta, de preparación, interna y externa, en la filosofía de la noviolencia, como así se prepararon por ejemplo, Gandhi, Martín Luther King Silo.
UN MUNDO NO VIOLENTO
UN PAÍS NOVIOLENTO
UNA CIUDAD NOVIOLENTA
UN BARRIO NOVIOLENTO
UNA FAMILIA NOVIOLENTA
EMPIEZAN POR…
UN SER HUMANO NOVIOLENTO
Desde nuestra escuela de no violencia estamos trabajando para aportar nuestro granito a la revolución no-violenta, una revolución pacífica que ya está surcando el planeta para sembrar sin prisa pero sin pausa, la semilla de un nuevo mundo. Los activistas de la no-violencia no aspiramos a que se suplante un sistema violento por otro igualmente violento, por ello nuestra revolución será no-violenta, o no será.
